Colombia--Un país encantador
Acabo de regresar de un viaje increible a Colombia con tres amigas, una de las cuales creció en Bogotá. Volamos a Bogotá y pasamos unos días allí.
Visitamos el Cerro de Monserrate, símbolo de la ciudad de Bogotá. Para subir a la colina, se toma un funicular. En lo alto se encuentra la basílica del Señor de Monserrate, un santuario de peregrinación.
Luego nos dirigimos al Museo del Oro, donde conserva colecciones arqueológicas de culturas indígenas desde la época precolombina hasta la actual Colombia.
También visitamos la Catedral de Sal, ubicada a 29 kilómetros al norte de Bogotá, construido dentro de las minas de sal de Zipaquirá. Dentro de la mina hay esculturas religiosas hecho de sal y de mármol.
Realmente disfruté el Museo Botero. Fernando Botero es pintor y escultor colombiano que nació en Medellín, Colombia. Es conocido por su proporcionalidad exagerada.
Después de ver Bogotá, volamos a Cartagena, ubicada en la costa. Nuestra primera noche allí comimos en un restaurante maravilloso, Restaurante Fuerte San Sebastián del Pastelillo, donde mi amiga Beth Lederman, una música de jazz local (de Phoenix), tocó con la banda.
Visitamos el centro histórico amurallado de Cartagena, que está llena de edificios coloniales, plazas e iglesias.
Hicimos un viaje corto pero muy divertido a la Isla Barú, una pequeña isla en el Caribe a una hora de Cartagena en ferry. Allí pasamos unas horas en la orilla de Playa Blanca tomando y comiendo.
Finalmente, visitamos el Parque Natural Corales del Rosario, unos 60 minutos en bote desde Cartagena, donde nos hospedamos en el Hotel San Pedro de Majagua. Cerca está el pueblo de Orika, un pueblo muy pobre sin agua corriente (el agua se acarrea) y electricidad solamente por generadores.












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